Me salvó literalmente la vida en el viaje a la costa. Tenía un pánico terrible de que el niño tuviera que entrar a baños de gasolineras en la carretera, pero esto fue la solución perfecta. Lo armo super rápido en la silla de atrás del carro, le pongo la bolsita y listo. No huele mal, no se dobla y a mi hijo le pareció un juego por la carita de osito. Recomendadísimo para cualquier mamá que esté en este proceso.